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El médico de Segura D. Teodoro

         

       Quisiéramos tener esa difícil facilidad de exposición sencilla y adecuada, que nos permitiese o ayudase a presentar nuestra idea, nuestro pensamiento, nuestro proyecto, tal cual lo hemos concebido, después de reflexión madura, nacida y cultivada en la contemplación de un ambiente cuya acomodación pretendemos y buscamos persuadidos precisamente de ser esa adaptación al medio ambiente condición necesaria e ineludible, sin la cual no es posible la vida.

      En tiempos muy remotos, cuya fecha no podemos determinar por la carencia de datos, fundaron el pueblo de Segura de la Sierra, el cual llegó a ser el más importante de todos los de la sierra de su nombre.

      No se necesita gran erudición (de la cual noblemente confesamos carecer), sino simplemente sentido común para comprender y darse perfecta cuenta que la formación del pueblo en un lugar en extremo árido y accidentado, casi inaccesible (en que hoy agoniza), respondía en aquellos lejanos tiempos a la conveniencia y hasta imperiosa necesidad de residir en punto tan estratégico, y para entonces seguro, (de donde quizás tomó su nombre) al objeto y para la más adecuada defensa a los ataques y persecuciones de continuas e interminables guerras. 

        Esto es: que los pobladores de entonces procuraron su acomodación en armonía con las circunstancias y necesidades, que habiendo cambiado completa y radicalmente hoy, hemos de tener en cuenta nosotros, procurando igualmente nuestra adaptación también en armonía a las presentes y sin olvidar las futuras, pues de lo contrario, en cumplimiento a esa ley biológica que es definición de la vida, no tardaríamos en sucumbir.
         El estado actual del pueblo que nos ocupa, no exageramos al calificarlo de agonizante; y es esa agonía que irremediablemente le conduce a muerte rápida y segura, pues ella es consecuencia lógica, obligada y natural de su absurda y disparatada situación topográfica para el presente y más para el futuro.

      Carencia absoluta de condiciones y medios, aun los más elementales e indispensables para la vida, ha obligado a sus habitantes al abandono definitivo, alejándose para buscar y procurarse en otros lugares los elementos que para vivir aquí no pueden encontrar. Con decir que solamente cuenta Segura de la Sierra unos cincuenta vecinos, de los novecientos que pueblan su término municipal, creemos innecesario insistir anotando detalles para su retrato, pues el lector ha de formar con facilidad aproximada idea de lo que esto puede ser.

         El tiempo, con su acción demoledora, continua e implacable, tiene ya casi en su totalidad destruidos los pocos edificios antiquísimos y ruinosos, que con gran riesgo hoy se habitan; pudiendo asegurarse que en el breve plazo de seis a ocho años, el total derrumbamiento se habrá consumado, y con él la desaparición completa de Segura de la Sierra.


         Superficialmente, sin un conocimiento siquiera aproximado de la realidad, parece lógico y sensato como lo más perentorio y de inmediata eficacia, acudir solícitos sin perder un momento a detener esta precipitada decadencia con cuantos medios posibles y necesarios fuesen; procurando no solamente detener la grave enfermedad e impedir llegase a su próximo y fatal término, sino curar al enfermo, restituyéndole la salud, devolviéndole su vida. 


       Pero más atentos a la realidad de este remedio, no solamente nos permitimos afirmar categóricamente su imposibilidad (pues sería sencillamente estrellarse al ir abiertamente en contra de una ley biológica y natural, que ya en principio hemos fundamentado), sino que también, categóricamente nos permitimos igualmente afirmar su conveniencia por acatamiento de otras razones, que teniendo por base y fundamento iguales leyes y principios, nos aconsejan y aún obligan a que lejos de prolongar el estado desesperado e inhumano del agonizante enfermo crónico sentenciado a muerte, procuremos la creación de nuevo ser, disfrutando de todas las ventajas, de todas las bondades, con todas las esperanzas que se deben y se pueden concebir en la vida nueva, vida sana, juventud y pujanza, que nos lleve triunfantes al extremo opuesto en que hoy nos encontramos.

        Hállase limitado el término municipal de Segura de la Sierra, al Poniente, por la Cordillera denominada Cumbres de Beas, la cual arrancando en su extremo Sur de la margen derecha de nuestro famoso Guadalquivir en el sitio denominado Tranco de Beas, punto elegido para la construcción de un gran pantano, continúa sin interrupción hacia el Norte y termina en la margen izquierda del Guadalimar, en el término de La Puerta de Segura.

          Frente a esta Cordillera, al Saliente y más o menos paralela, álzase la Sierra de Segura, en la que destaca majestuoso el pico Yelmo Grande, de una altura próxima a 2.000 metros, en una de cuyas estribaciones, al Norte, y muy próximo al referido pico, senderos tortuosos y difíciles conducen al pueblo de nuestras referencias.

        Por ambos sistemas orográficos, al Este y Poniente y por Sur y Norte, los mencionados ríos; queda limitado un hermoso valle, paraje delicioso, bello, sublime, de tierra feraz y apacible, en donde el honrado trabajo de sus humildes y sobrios campesinos, produce el bendito pan de cada día.

     De este paraje o paraíso, declaramos con toda sinceridad nuestra incompetencia, nuestra impericia, para poder trazar adecuadamente una descripción acertada, que aproximándose solamente a tan encantadora y edificante realidad, pintase un cuadro mayestático que dejaría incolora la más inspirada Concepción del mejor artista. Limitada en su pequeñez nuestra facultad imaginativa, nos está vedado presentar merecidamente este prodigio con que la soberana naturaleza por obra y gracia de su omnipotencia, se ha dignado favorecernos.

          Pluma viril, culta e inteligente, no ha mucho tiempo que ocupándose de esta huérfana región (que sin padre sigue), (Hurdes de la provincia de Jaén), dedicó atención preferente y canto con ingenio e inspirada poesía, las bellezas de este valle, que por entonces bautizó con el nombre de Valle Bravo; nos referimos al culto abogado y Ex-diputado Provincial, Don Juan José Ruiz Sánchez; memoria presentada a la Asamblea provincial, celebrada en Jaén, el año 1925.


          Por las fundamentales razones anteriormente expuestas y en el propósito de allegar otras que completen y evidencien nuestras afirmaciones, declaramos solamente con toda sinceridad y el más firme entusiasmo:  Que creemos de indiscutible necesidad y evidente conveniencia, la creación del nuevo pueblo “Segura del Valle”, en un lugar de Valle Bravo, y en su consecuencia, el abandono del actual, ruinoso y caduco, que ningún fundamento ni razón de ser, puede mantenerle.

         Las cuatro quintas partes de Valle Bravo, pertenecen a los términos municipales de Segura, al norte, y Hornos, al sur, siendo así mismo su población, los dos tercios de la totalidad de ambos municipios. 

          
          Tanto de la vertiente de Sierra Segura, como de la cumbre de Beas, brotan abundantes manantiales, que reuniéndose en el centro del valle, forman arroyos y riachuelos, dirigiéndose los unos al norte desembocando en el Guadalimar, siguiendo los otros en dirección opuesta, esto es, al sur donde encuentran al ya caudaloso Guadalquivir.

       Cuenta también Valle Bravo con algunas comunicaciones, pues en el sitio llamado Cortijos Nuevos, termina la carretera, que partiendo de Beas de Segura y pasando por este punto, ha de continuar por Hornos, Pontones y Santiago de la Espada, hasta enlazar con la que partiendo de Puebla de Don Fadrique, ya construida, hasta próximo a Santiago, ha de poner en comunicación nuestra provincia con la de Granada.

        Así mismo dispone de un camino vecinal, que partiendo de Orcera, penetra en el valle por el norte y le recorre hasta llegar al citado punto, Cortijos Nuevos. En este lugar existe un núcleo de población de unos sesenta vecinos; es límite sur del valle en lo que afecta a Segura, para entrar en términos de Hornos; es también el punto más elevado del tan referido valle, y divisoria de vertientes; Norte para el Guadalimar y Sur, para el Guadalquivir. 


     Se trata en fin de una planicie, en donde culminan todas cuantas circunstancias podía el más exigente, en relación al propósito que vamos tratando. Por lo cual, elegimos como el mejor lugar para creación del pueblo, este sitio, esta planicie, punto culminante del valle y divisoria de las dos vertientes.

        En cualquier lugar del valle, el pueblo estaría infinitamente mejor que adonde hoy existe; mas fundamentaremos la elección, que ya del sitio hemos hecho, con poderosas razones; una de ellas muy influyente, y de la cual nada hemos insinuado; ella es la siguiente:

       El vecino pueblo de Hornos, cuyo término municipal, extiéndese al mediodía del de Segura, comprendido igualmente entre Sierra Segura y Cumbre de Beas, al que corresponde una parte de Valle Bravo, la comprendida entre Cortijos Nuevos, hasta el río Guadalquivir.   No es que este pueblo se encuentre en las deplorables y excepcionales circunstancias por que atraviesa Segura, pero sí bastante parecidas, pues también como Segura, ocupa una situación topográfica elegida estratégicamente, como la más eficaz y de admirable defensa, constituyendo como una defensa natural inexpugnable, para aquellos remotos tiempos, siendo así que se construyó sobre una roca bordeada por enorme precipicio y situada en la vertiente Sur de una de las estribaciones de Sierra Segura. Carece también de comunicaciones y solamente senderos y estrechas veredas permiten el acceso y conducen a la natural fortaleza.

         Sus 2.000 habitantes, con que aproximadamente cuenta, se reparten de la forma siguiente: Una tercera parte en el pueblo, y los restantes en aldeas y caseríos situados en el valle y vertiente de Cumbre de Beas; de esta población rural, la que reside en el valle, que aproximadamente es la mitad, está próxima a desaparecer, mejor dicho, forzada a trasladar la residencia por la próxima construcción del gran pantano del Tranco de Beas, el cual invade dos tercios de Valle Bravo, del comprendido en el término municipal de Hornos. Estos vecinos por conveniencia y necesidad han de instalarse en el resto del valle, sobre todo en el término de Segura, pues en el pueblo de Hornos, no pueden encontrar facilidades, ni elementos de vida, por una serie de circunstancias que sería prolijo enumerar.


      Es pues Hornos, un pueblo, que no teniendo gran razón de ser, por su situación sobre todo llegó ya a donde podía llegar, y más bien que progresar y aumentar, tiende hacia la disminución, por lo difícil y trabajosa que en él resulta la vida para sus habitantes, todos pequeños agricultores.


        Más si en el aspecto que acabamos de analizar, es aunque difícil, más o menos tolerable la existencia de estos abnegados labradores, no lo es así, resultando altamente intolerable, en cuanto se relaciona con sus deberes para sostenimiento y vida de su Municipio o Ayuntamiento, pues siendo reducido el número de vecinos y considerables las cargas a sufragar, para cubrir las necesidades consignadas en sus presupuestos, cada año mayores, resúltales pesada carga, de ahí, que se oigan bastantes quejas y lamentaciones a los vecinos de Hornos, poniendo en ocasiones muy frecuentes, el grito en el cielo, pues además y por desgracia, no obstante los buenos deseos del actual régimen, estas tributaciones, no siempre se reparten con la equidad y justicia que fuera de desear.
     

      En este aspecto de vida y cargas municipales, todo lo contrario ocurre en nuestro pueblo Segura de la Sierra, pues su Municipio tiene bienes propios y suficientes, para rendir un ingreso capaz de cubrir las necesidades que se determinan en sus presupuestos; no teniendo sus vecinos que contribuir en nada absolutamente, para sufragar tales cargas, porque como ya hemos dicho y repetimos, su Ayuntamiento las satisface en los rendimientos que sus fincas propias dan.

        Según datos que a la vista tenemos, la cantidad de pesetas que al año se suele presupuestar en el Ayuntamiento de Hornos para sus atenciones, suele ser de unas treinta mil poco más o menos; sumando los haberes de sus empleados Municipales, también aproximadamente unas 12.000; de lo que se deduce por tanto, que este Municipio, satisface en concepto de sueldos o haberes para sus funcionarios, una cantidad muy superior a la regulada por la Ley, que fija un máximun del 25 % de la totalidad del presupuesto; artículo 250 del Estatuto Municipal.

      Por la concurrencia de todas estas circunstancias, someramente enumeradas, se deduce lógicamente la conveniencia, y más que conveniencia necesidad, en que se ve el pueblo de Hornos, de buscar su anexión a otro Municipio, con lo que subsanaría sus más importantes dificultades sobre todo, y muy principalmente, las de orden económico. 

    
        Ni que decir tenemos, que esta anexión o fusión, es con Segura de la Sierra, con quien le es sumamente conveniente realizar, teniendo en consideración su vecindad y desde luego la realización de nuestro proyecto por cuantas razones hemos consignado. 

          De esta forma, con la reducción a uno solo de ambos Municipios, se conseguirían economías y beneficios con gran ventaja para Hornos, que hoy sufre el yugo de su pesada carga, máxime teniendo en cuenta, el estado envidiable del Municipio de Segura, que repetimos una vez más, no tiene necesidad de gravar a sus vecinos con carga aluna, por bastarse para sus necesidades, con el ingreso proveniente de sus fincas o bienes propios.

       Y si en el aspecto que acabamos de juzgar queda plenamente demostrado lo conveniente de la fusión que proponemos, ganga para Hornos, no lo es menos, en los demás aspectos de nuestro plan, esto es: que constituyéndose en nuevo pueblo en el sitio elegido, de vitalidad y pujanza, con grandes horizontes para el presente y futuro, queda realizada una práctica y sublime idea, cual es, la creación del nuevo ser (valga el concepto), que mencionábamos al principio de nuestro trabajo.

         Lealmente confesamos, que al concebir la idea de creación del pueblo, en el lugar ya elegido, fue a base y condición, sine qua non, de esta agregación o fusión, del Municipio de Hornos, con el de Segura. Para lo cual y en la debida forma, pensamos ofrecer nuestra generosa iniciativa a los ciudadanos de Hornos, seguros, que han de interpretar nuestro pensamiento con la alteza de miras, en que nosotros nos hemos inspirado y han de reconocer, los beneficios que ofrecemos, de los que esperamos tener la inmensa satisfacción de sentirnos orgullosos.

        Acompañamos un sencillo croquis, en el que puede apreciarse, que el punto elegido para erigir el nuevo pueblo, está situado aproximadamente, en el centro de Valle Bravo; es el sitio a donde concurren las únicas comunicaciones existentes, y de donde han de partir las proyectadas; equidista aproximadamente de Hornos y Segura; es el punto obligado de cruce, entre la comunicaciones de La Puerta y Orcera a Hornos, Pontones y Santiago de la Espada, con las de toda Sierra Segura, al buscar salida atravesando Cumbre de Beas, por su puerto, hacia el Condado de Santisteban y Loma de Úbeda. Es en fin, el sitio ideal, inmejorable, con privilegio natural de espléndido panorama, que debemos aprovechar sin titubeos ni tardanza.

      Como ya hemos dicho, en este punto concurren las comunicaciones existentes y han de arrancar las proyectadas, que son las siguientes:

1.- Una carretera, que siendo prolongación de la general, Beas de Segura a Puebla de D. Fadrique, una Cortijos Nuevos, o mejor dicho Segura del Valle, con Hornos, aproximadamente a unos siete kilómetros.

2.- Un camino vecinal, que arrancando de igual punto, comunique con las aldeas de Guadabraz y Cañada Morales, núcleos de población de unos cincuenta vecinos, de tres kilómetros; y

3.- Otro camino vecinal, que partiendo de igual punto, ha de buscar el Yelmo, y bifurcándose en su falda, un ramal, se dirige a su ladera Mediodía y enlaza con el camino forestal y el otro hacia el Norte, busca la cuenca del Río Trujala, e igualmente enlaza con la carretera forestal; el primer trayecto de dos kilómetros, siendo el primer ramal, de uno, y el segundo de dos y medio a tres.

       No necesitamos consignar aquí, por ser ello axiomático para todo el mundo, que las comunicaciones son la savia con que se nutren los pueblos, son el elemento mas grande, eficacísimo e indispensable para la creación de riquezas; son su vida, en una palabra, y si ellas a los pueblos no puede llegar el progreso y la civilización a que tenemos el deber de aspirar y el derecho de procurar adquirir.



Plano pormenorizado de Valle Bravo


El texto de la explicación del plano está aumentado mas abajo



[X] --- Cortijos Nuevos, sitio elegido par la creación del nuevo pueblo “Segura del Valle”.


x --- Tranco de Beas, sitio elegido para la construcción del gran pantano que lleva su nombre.

0 --- Fuente de la Parrilla, que ha de abastecer el nuevo pueblo.


1 --- Grupo de aldeas, en el término de Hornos, con más de cien vecinos, distantes del futuro pueblo menos de 3 Km.


2 --- Grupo de aldeas en el término de Segura, vertiente de Cumbre de Beas, que suman unos ciento veinte vecinos, a menos de 3 Km.


3 --- Grupo de aldeas en el centro de Valle Bravo, con más de doscientos vecinos y que también distan unos 3 Km.


4 --- Grupo de aldeas, vertiente del yelmo, con unos trescientos vecinos y también a menos de 3 Km. Además hay un gran número de caseríos en todo el valle, que aquí no se anotan.

        Desde Cortijos Nuevos o sea desde el futuro pueblo, basta solamente atravesar Cumbre de Beas, invirtiendo unos veinte minutos en automóvil, para llegar al próspero y rico pueblo de Beas de Segura, a donde en fecha próxima y venturosa, ya se podrá poner el pie en el estribo del tren, que es lo mismo que decir: solamente nos separa de la civilización, un corto trayecto, que salvamos en veinte minutos.

      Nos es de todo punto imposible, acallar nuestro entusiasmo, guardar silencio y no dedicar unas torpes líneas, torpes sí, por ser nuestras, pero henchidas de fe y rebosantes del más fervoroso entusiasmo, de la más sincera admiración que tenemos a mucha honra en sentir por el benemérito y bienhechor de la Patria Exmo. Sr. General Primo de Rivera. Estas líneas, por él las trazamos y a él tenemos el honor de dedicar; y es nuestra más grande contrariedad, en este momento, el no poder, dada nuestra modestísima y humilde capacidad, el no poder repetimos, no obstante nuestra mejor voluntad, ensalzar merecidamente los grandes merecimientos de este gran español que la Providencia nos trajo y la Providencia nos conserva, pues cada día de su preciada vida, representa un tesoro de incalculable valor para nuestra querida Patria y una bendición de paz y de tranquilidad para los buenos españoles.

       Entre la lluvia incontable de beneficios que viene cayendo en España, desde el golpe, (no diremos de Estado, sino de gracia), del 13 de Septiembre de 1923, es uno de ellos, y no de los pequeños, el que nos corresponde por el trazado del ferrocarril Baeza-Utiel, cuyos trabajos dieron principio en el pasado mes de octubre.

       Pecaríamos de injustos y desagradecidos, al no consignar igualmente nuestro profundo reconocimiento y leal y sincera admiración por hombres tan ilustres e igualmente bienhechores de la Patria, como los Exmos. Sres. Don José Yanguas Massía y el General de División Don Leopoldo de Saro, los cuales a porfía, vienen laborando con el mayor acierto por el engrandecimiento y prosperidad de la provincia de Jaén, la cual puede sentirse orgullosa y satisfecha de contar con tan amantes y esclarecidos hijos. La construcción del mencionado ferrocarril y la del gran pantano del Tranco de Beas en el Guadalquivir, por no citar más ejemplos, y si, solamente dos inmediatos a nosotros, son dos botones de muestra, y el mejor mentís, a esos pocos ciegos que se obstinan en su obcecación de no querer ver el gran resurgimiento de España…

         Insistiendo podemos decir, que si la elección de sitio, para la construcción del nuevo pueblo es un gran acierto en cuanto se relaciona con el importantísimo aspecto comunicaciones, no lo es menos en el aspecto higiénico, también de suma importancia y no menor trascendencia. 


     Ya dijimos, que el lugar elegido es una planicie divisoria de las dos vertientes, con terreno sano, apacible y fértil, ni más a propósito, para en él implantar la ciudad-jardín, en la que el aire de su atmósfera, constantemente estará impregnado de esencias, que así en la sierra como en el valle, son fruto espontáneo y abundante de la más selecta, exuberante y variada flora. Ambas sierras, con sus inmensos pinares y el risueño valle con sus plantaciones de ricos olivos y toda clase de árboles frutales forman ese contraste espléndido y armonioso con que se gusta obsequiarnos la pródiga Naturaleza.

       Hemos dicho también la abundancia de agua que de las laderas de la sierra brota y especialmente, nos es grato consignar, que a un kilómetro próximamente de nuestra futura ciudad-jardín, nace una fuente de inmejorable calidad, y en tal cantidad, capaz de abastecer según las exigencias de la más perfecta higiene, una población de 500.000 almas; con esta afirmación que nada tiene de hipérbole, sino ajustada a la realidad, no necesitamos insistir en punto tan importante y digno de la más celosa y especial atención, cual es, el abastecimiento de aguas, elemento indispensable, pues sin él, no puede practicarse la higiene y sin higiene no es posible la vida y menos la vida civilizada y culta, por que suspiramos.

       Este paraíso serrano, este sanatorio natural, que toda Sierra Segura es, el día que se vea, no digamos cultivado, atendido y mimado por la acción culta y civilizadora del hombre, si no simplemente no entorpecido y contrariado en su espontánea, elocuente y sublime grandiosidad, ese día venturoso en que la civilización se incline atenta y respetuosa tendiendo su filial mano a la madre Naturaleza, en ese día de ventura, repetimos, podrá borrarse el calificativo de Hurdes de la provincia de Jaén, que hoy nos avergüenza a los de Sierra Segura en particular, y a los españoles en general.

       En centro geométrico en España, sabemos que está en el Cerro de los Ángeles, pero también recordamos con amargura, saber, que el centro y cúspide de la incultura en España, ha sido trazado en Sierra Segura por el pedagogo Luis Bello, ¡ el noventa y cinco por ciento de sus habitantes son analfabetos !
“Cultivemos intensamente los yermos de nuestra tierra, que muchos son, y no menos los de nuestro cerebro, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados”, ha dicho el eminente sabio español, Santiago Ramón y Cajal, “escuelas y despensa”, que dijo nuestro insigne Costa, y nosotros nos permitimos humildemente añadir: “Comunicaciones, higiene, cultura en resumen, como feliz resultado, que eleve y dignifique nuestra existencia, glorificando sus obras”.

       Alguien ha dicho, y muy acertadamente, que el grado de cultura de los pueblos, se mide por la higiene que observan. Cuánta verdad hay encerrada en esta afirmación; si los habitantes de Sierra Segura, no padeciesen la endémica enfermedad de su incultura, pues nada se conoce y menos por tanto se practica, de esa virtud que se llama higiene, fuente copiosa e inagotable, de energías vitales, que riega de sanidad lo mismo el alma que el cuerpo, por aquello de “mens sana in córpore sano”, la salud del alma, es la salud del cuerpo. ¿Cómo de otra manera habría de explicarse, que viviendo en el divino sanatorio de Sierra Segura, en donde se respira ese aire, de pureza sin igual, en donde todo el ambiente es plena Naturaleza, cómo de otra manera habría de explicarse, repetimos, que el quince por ciento de estos serranos, sean víctimas inocentes de la terrible peste blanca?, habiendo pueblos, como son Hornos y Santiago de la Espada, en donde las familias tuberculosas alcanzan la aterradora proporción de un 25 %. ¿Qué otra razón, sino ésta, es la causa perenne, que nos mantiene unidos y condenados, a ser clientes generosos de tal cruel enfermedad, que aquí es epidemia inagotable?

       Las viviendas insalubres, y absolutamente antihigiénicas, en donde la promiscuidad y convivencia con enfermos, es cosa común y corriente, que lejos de reunir las condiciones higiénicas mínimas que la ley exige, de ellas se apartan hasta lo infinito, son la causa inmediata directa e infalible en la propagación de la enfermedad mencionada. 

         Nos atrevemos sin incurrir en exageración a afirmar, que ni una sola de las viviendas o moradas de toda Sierra Segura reúne las condiciones higiénicas mínimas en la ley determinadas, siendo por tanto, más que viviendas, focos de infección, depósitos o bazares, a donde se puede adquirir sin dinero, pero a cambo de la vida, muchas enfermedades y en grado superlativo, la tuberculosis, que reinando en tantos lugares, en ellos siembra la muerte, y queda inamovible con su impunidad, ensañándose en gustar la repetición indefinida.

        Muchas razones llevamos expuestas, mas, habíamos de contar solamente con este problema, que todos los pueblos tienen en pie, de la higienización de viviendas, para que en nosotros fuese tan poderosa e influyente, que solamente por ella, nos decidiéramos, a la realización de nuestro proyecto, pues ni que decir tenemos, que todos cuantos edificios se han de construir, será ajustándose, estrictamente a los mandatos de higiene y sanidad. Y no es, que abriguemos la vana pretensión, de suponer que por el hecho de fundar o crear este pueblo, quede resuelto el problema de higienización de viviendas, a que aludimos; pero sí, con ello, no dudamos sería dar el primer paso en asunto de tal importancia y trascendencia; pues al edificar, sin apartarse de las normas higiénicas que la ley manda, por lo menos sería ejemplo, o modelo a la vez que estímulo, para que cuantos edifiquen, sigan igual conducta. La desidia e indiferencia, con que generalmente suelen mirar estos problemas las Autoridades de los pueblos, que en la mayoría de los casos, se debe a la incomprensión de los mismos trae aparejados, una serie de prejuicios que se traducen en las calamidades en los estragos producidos por enfermedades que podían evitarse, solo con habitar viviendas saludables, en lugar de las zahúrdas o pocilgas, habitadas por esta gente, tan pobre como ignorante.

        Nada todavía nos hemos permitido decir de los medios o recursos, con que podemos disponer para realizar nuestro proyecto; réstanos por tanto tocar ahora la parte financiera o prosaica, la íntimamente relacionada con la egoístas y vil pero imprescindible peseta, palanca que siempre fue, es y será la única y capaz de hacer girar el mundo entero, punto o eje, alrededor del cual, giran igualmente todos los quiméricos problemas de esta vida. 

      En relación con tan importante extremo, nos permitimos afirmar que el Municipio de Segura de la Sierra, cuenta en la actualidad con medios suficientes para realizar digna y decorosamente tan importante proyecto y sin necesidad de gravar en lo más mínimo a sus vecinos. Y proponemos, (sin perjuicio de aceptar otras proposiciones mejores) las siguientes: O bien una corta, o aprovechamiento extraordinario en sus montes, o mejor, la enajenación o transformación de los bienes del Municipio de Segura, en la forma que a continuación proponemos, con lo que se llegaría a crear el mejor Municipio, económicamente de España.

        El pueblo de Segura de la Sierra posee unas dehesas pobladas de millones de pinos de singular corpulencia y que dan una madera de superior calidad, cuyo valor, mas bien más que menos, se calcula en unos seis millones de pesetas; este capital de seis millones le produce de ingresos al Ayuntamiento de unas 30 a 35.000 pesetas anuales como máximum. 


     No quisiéramos hacer comentarios a la afirmación consignada, pues nos veríamos obligados a escribir la página negra de esta memoria, ya respetuosos con las personas a quien necesariamente habíamos de atacar, solamente señalamos los hechos y apuntamos soluciones. (Existe en Sierra de Segura un importantísimo problema forestal, asunto que para tratarlo habría necesidad de escribir un libro, de no pocas páginas, y el verter toda la ponzoña que los actos y el proceder del cuerpo de Montes, ha elaborado desde su fundación, llegando hoy a su apogeo, que tiene envenenada hasta la saturación esta desechada comarca). Pues bien, insistiendo en nuestro punto de vista, enajenación de nuestros bienes de Segura, proponemos, que al ser tan irrisoria la producción de ese respetable capital, y siendo así que tal rendimiento no puede ser mejorado por el Ayuntamiento, pues la Administración corre exclusivamente a cargo del Cuerpo de Montes, se debe procurar la trasformación de esa riqueza, con lo que resultaría, que aun rebajando en un millón la cifra mencionada, esto es, resultando de la venta de estos pinares, solamente cinco millones, este capital podía dar un rendimiento libre de gastos de Administración del 4,5% anual, con lo que el Municipio de Segura de la Sierra, tendría un ingreso de 225.000 pesetas al año.

      Esta proposición que la consideramos muy factible, pues si no, no la propondríamos, es de una importancia extraordinaria para el pueblo Segura de la Sierra. No es menester razonar y hacer cálculos de cuanto podría realizar un Municipio bien administrado con estos ingresos. Cuántas escuelas, cuántos caminos, cuántas obra sanitarias, benéficas, sociales, etc. serían debidamente atendidas. Como igualmente recabar, ser nuevamente la cabeza del partido, que por sus especialistas e inmejorables circunstancias se impondría su conveniencia de una manera indiscutible.

        Podía este Municipio dedicar 100.000 pesetas para atender debidamente el presupuesto ordinario, e invertir las 125.000 restantes, de la forma siguiente: 75.0000 pesetas en obras públicas y las 50.000 restantes para la construcción de un Banco Municipal, que con el transcurso del tiempo llegaría a reunir un capital fabuloso a donde podían amparase todos los vecinos, librándose de esta manera de las garras de la usura que en esta región es endemia que produce no menos estragos que la tuberculosis.

        Esto es lo que proponemos y nos permitimos aconsejar a los ciudadanos de Segura de la Sierra y Hornos de Segura, que piensen serenamente sus trascendencia, y desligándose de todo perjuicio o interés mezquino y particular, miren la idea desde la altura, que está concebida, la cual por su propia bondad triunfará infaliblemente.

        Como la luz del Sol, que disipando las tinieblas de la noche, nos manifiesta en todo su colorido un bello paisaje, creemos que la realización de nuestra idea ha de ser, antorcha luminosa, que irradiando sus bondades, había de liberar de la miseria y la ignorancia este rebaño de seres, que sumidos en la oscura noche de la incultura, les anuncia su aurora refulgente, llamándoles a redención.

      Es tal el entusiasmo que por nuestro proyecto sentimos; tenemos tal convencimiento y vemos tan diáfana nuestra idea; es tan meridiana la luz que a nuestra pobre inteligencia ilumina; se apoderó de nosotros tan recio optimismo; que por mucho que buscamos, no podemos encontrar ni una sola razón, por nimia que ella sea, de oposición a nuestro plan; a nadie se perjudica, a todos beneficiada grandemente, he aquí la fuente de nuestro inagotable optimismo.

       Tenemos la convicción, que ni uno solo de los habitante de Segura y Hornos, ha de oponerse a la consecución de estos planes, y si todos han de cooperar con fe o entusiasmo a sus realización pues para todos ha de ser siembra de beneficios, de la que todos hemos de recoger, sana y abundante cosecha.

      No obstante nuestro gran optimismo, recordamos el pensamiento del  hombre de Estado, Benito Mussolini, el cuál dice: <Es inevitable un contratiempo intencionado u ocasional, aun tratándose de la cruzada más sacrosanta>. 

         Si en esta cruzada que emprendemos, tuviésemos la desgracia de sufrirlo, siempre tendríamos el escudo de nuestra buena fe, de la que también con buena, a nadie le es permitido dudar.

       Hemos puesto toda nuestra buena voluntad, toda nuestra buena fe, al servicio de esta idea, con lo que tenemos la tranquilidad de conciencia que da el deber cumplido, allegando nuestro grano de arena, desde nuestro modesto puesto a la obra de regeneración y grandeza, que para nuestra querida Madre Patria , deseamos, y a la que todo buen español, como buen hijo, no se puede negar, y está obligado.

Un habitante de VALLE BRAVO.

Segura de la Sierra, julio de 1928

Personajes serranos


La claridad de ideas en la visión de conjunto de nuestra Sierra, problemas, causas y remedios fueron desde hace mucho tiempo una de las principales preocupaciones de muchos de nuestros antepasados. 

Personas de mentes preclaras que hicieron un acertado diagnóstico de los problemas que sojuzgaban y aún lo siguen haciendo a nuestra querida Sierra.

En algunos casos, propusieron soluciones sencillas y factibles que si se hubiesen llevado a cabo habrían convertido nuestra Sierra en un paraíso. 
Así de sencillo.

Una de las personas a la que nos referimos es el Médico de Segura D. Teodoro Vivo Martínez, nacido y criado aquí y que en 1928, 
El médico de Segura D. Teodoro Vivo Martínez

publicó un proyecto dedicado a los habitantes de Segura de la Sierra
 y Hornos de Segura que de haberse llevado a cabo
 hubiera supuesto una transformación radical de la comarca afectada.


Portada del proyecto referido
Sabemos que es suyo por varios testimonios 
que sobre su persona estamos recogiendo,
 que daremos a conocer, y sobre todo por la dedicatoria 
que le hizo a su buen amigo D. José Beltrán, 
Maestro de Cañada Morales en aquella época.

La dedicatoria está clara.
Pinchando en este enlace 
se ofrece el texto completo de este alegato a la cordura  para poner solución a los gravísimos problemas que tenían estas poblaciones, no hace tanto tiempo.



Siguiendo con personajes extraordinarios nacidos en nuestra Sierra, hay que destacar un prohombre eminente y polifacético.



D.Enrique Martínez Ruiz es descendiente en 5ª generación del personaje y ha escrito una novela titulada "Don Pedro el Diablo" que también se ofrece en este enlace.



Como escribe el Catedrático de la Universidad de Jaén D. Eduardo Araque  en el  prólogo de este libro...

“Para quienes se impongan como reto conocer la actual realidad territorial de la provincia de Jaén y, más en particular, de la Sierra de Segura, resulta imprescindible el estudio de un personaje tan fecundo y polifacético como el que es objeto de esta obra. En efecto, Don Pedro Fernando Martínez es, a la luz de los acontecimientos que le toca vivir y protagonizar, una fuente de información e inspiración extraordinaria.

Pero el carácter y determinación de Don Pedro daban para mucho más: escribano de rentas, notario, agrónomo, asentador de maderas, economista, justiciero perseguidor de abusos y arbitrariedades de los poderosos, diputado provincial, divulgador agrario, estratega militar, "...

Vamos, pues, a disfrutarlo...

Y, para facilitar la lectura del libro se ha fragmentado en varias partes: En la primera se puede ver la Dedicatoria, Agradecimientos, Presentación, Prólogo, Introducción, Antecedentes, Fuentes familiares, Fuentes bibliográficas, archivísticas y de hemerotecas consultadas, Motivación de estos Apuntes Biográficos.
Capítulo I : Infancia, juventud y estudios de D. Pedro. Su vinculación con tres vi8llas de la Sierra de Segura: Santiago, Beas y Siles.
Capitulo II: El prestigioso y prestigiado  “Escribano de Rentas de las villas de Segura y de la Encomienda mayor de Castilla, Notario de Reynos”
Capítulo III: El patriota estratega defensor de su tierra de la invasión francesa. La Guerra de la Independencia


En el Capitulo IV:  El liberal Escribano del Número y del Juzgado de Montes de la Marina. Reseña sobre las actividades del Perito Agrónomo.
Capítulo V: El Catedrático de Agricultura y Asentista de maderas para los Departamentos Marítimos de Cádiz y Cartagena. El Pinero Ilustrado
Capítulo VI: Polémica periodística entre El observador serrano (D. Pedro Fernando Martínez) y El defensor del arbolado ( Exministro de la Marina ? )
Capítulo VII: El observador Serrano, autor del artículo publicado en el ECO DEL COMERCIO, el 15 de enero de 1835, titulado: Cálculo de lo que puede producir el ramo de montes en España.


CAPÍTULO-VIII- Descripción de los Montes de Segura recogida en los artículos de El observador  Serrano. Su riqueza dilapidada por la Marina, trato vejatorio de ésta a sus paisanos y otros datos estadísticos y económicos de interés.
CAPÍTULO-IX- El Celoso e Ilustrado Administrador de los Montes de Segura. Defensor de los montes del Estado y Conservador de sus arbolados.


CAPÍTULO-X- El Político liberal defensor de su País y del tesoro económico, ecológico y cultural que guardaba. Diputado provincial y Valedor de sus paisanos
CAPÍTULO-XI- Actuaciones importantes del Diputado Provincial en la primera Corporación de Jaén.
CAPÍTULO-XII- El Fundador de la Colonia de Isabel II, al que sus enemigos dieron el sobrenombre de D. Pedro el Diablo.

A MODO DE EPÍLOGO. Reflexiones personales Hombre de acción y de probidad y fama, contrastada por documentación histórica

ANEXO
POLÉMICA en el periódico el ECO DEL COMERCIO
Artículo publicado en los Números 61 y 62, del 30 de junio  y 1 de julio de 1834, firmado por: El serrano observador
Réplica del artículo anterior publicada el 20 de julio de 1834,  firmado por El defensor del arbolado
Contra réplica de El serrano observador,  publicada el 4 de abril de 1835.

APÉNDICES
APÉNDICE-I-: Informe de Agustín Álvarez de Sotomayor,  Gobernador Civil de la provincia, dirigido al Ministro de la Gobernación
 (Archivo del Ministerio de Agricultura, Legajo 356-40)
APÉNDICE-II-: Gobierno de esta provincia de Jaén:Expediente general de Montes 1852-Mayo 13-. El Comisario de Montes
APÉNDICE-III-: Reglamento para la administración y benificiación  de los Propios y sus Pastos del Ayuntamiento de Pontones redactado por Pedro Fernando Martínez
APÉNDICE-IV-: Diligencia practicada para la erección de  Parroquia  en el Ayuntamiento constitucional de la Villa de Pontones  del 26 día del mes de Agoto de 1838.

BIBLIOGRAFÍA



Recientemente este hombre extraordinario nos ha remitido un excelentísimo trabajo sobre

 ESTIMACIÓN DE LOS ÁRBOLES CORTADOS Y MADERA SACADA DE LOS MONTES DE SEGURA EN TRES SIGLOS XVIII, XIX y XX.  

Y como él mismo dice: "para que nuestros paisanos conozcan la historia forestal de su tierra".



Deforestación de los Montes de Segura


DEFORESTACIÓN DE LOS MONTES DE SEGURA EN TRES SIGLOS
(XVIII, XIX y XX). POR CORTAS ABUSIVAS, INCENDIOS Y ROTURACIONES
Estimación de Existencias realizadas, número de pies cortados y
 volumen de madera sacada, desde el año 1733 a 1953


Enrique Martínez Ruiz
Doctor Ingeniero de Montes
enrique.martinez.ruiz@gmail.com


RESUMEN
            En este artículo se analiza la explotación maderera que han tenido los Montes de Segura desde el año 1733, en que se inician la corta de árboles por la Secretaría de Hacienda y navegación de maderadas por el río Guadalquivir a Sevilla. Explotación que continuó La Marina y los sucesivos Organismos de la Administración Forestal creada a mediados  de siglo XIX. También claro está la realizada por los madereros y rematantes del País y foráneos, para el suministro de madera de construcción, a ferrocarriles y minería.
            Las existencias realizadas en dicha explotación, número de pies cortados y volumen maderable sacado, se estiman, de acuerdo con las referencias históricas que recogen publicaciones sobre dichos montes, las principales se citan en la Bibliografía. Referencias de las que se han deducido dichas existencias, aplicando parámetros de la técnica forestal.
            Artículo con un objetivo principal, la repercusión que han tenido en la deforestación de los Montes de Segura, las cortas abusivas, incendios motivados para ampliar los pastaderos y las roturaciones.
Palabras clave: Sierras de Segura, Cazorla y Las Villas.  Cortas abusivas, incendios y roturaciones 

Pino salgareño útil para la antigua construcción naval

0.- INTRODUCIÓN. OBJETIVO

0.1.-Caracterización de los Montes de Segura. Localización, Extensión y Existencias actuales.

0.1.1.-Localización

Históricamente, como Montes de Segura, se conocían los terrenos de tres Sierras: Segura, Cazorla y Las Villas. Incluyendo en la primera, la Sierras de Segura de Jaén y la de Albacete. Este territorio comprende las cuencas de cabecera de los tres ríos principales: Segura, Guadalimar y Guadalquivir, así como la de sus afluentes.
El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, sólo comprende territorio de la provincia de Jaén, y junto al de la Sierra de Segura albaceteña, integra los Montes de Segura que se caracterizan seguidamente.

0.1.2.-Superficies de los Montes de Segura. Estimación de la superficie arbolada actual. Distribuciones por propiedad y por los antiguos Departamentos Marítimos.

Con los datos sacados del libro de Jesús Cobo de Guzmán y Lechuga que se cita en la Bibliografía, se ha confeccionado el cuadro siguiente.

CUADRO DE SUPERFICIES DE LOS MONTES DE SEGURA
COMARCAS
Nº de
T. M.*
Superficie
Términos
Municipales
(1)=(2) +(3)
CABIDA
Agrícola
(ha.)
(2)
CABIDA
Forestal
(ha.)
(3)=(4)+(5)
Superficie
Desarbolada
A Pastos
(ha.)
(4)
Superficie
Arbolada
Productiva
(ha.)
(5)
Sa. de Segura
Jaén
13
183.200
39.963
143.237
44.403
98.834
Sa. de Cazorla
9
117.715
72.215
45.500
13.650
31.850
Sa. de Las Villas
4
56.539
33.276
23.263
6.979
16.284
Sa. de Segura
Albacete
4
144.699
54.184
90.515
27.155
63.360
TOTALES
30
502.153
199.638
302.515
(100%)
92.187
(30%)
210.328
(70%)
* Términos Municipales
           
    Superficie arbolada: Como se refleja en el cuadro anterior, la cabida forestal actual, estimada de 302.515 ha., se distribuye en 92.182 ha. desarboladas, un 30%, aprovechada a pastos y 210.328 ha, un 70%, arbolada, productora de madera.

Superficies Pública y Privada: La superficie total del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas (PNCSV) es de 209.920 ha., si de ellas se deduce el terreno agrícola de unas 9.920, quedan 200.000 ha. como cabida forestal. De las que son propiedad del Estado y de Ayuntamientos (Montes de U.P.) 140.000 ha., un 70 %. El restante 30 % es de propiedad particular, unas 60.000 ha. de montes privados. Aplicando lo anterior con la cabida arbolada del cuadro, resulta:
        
       Superficie arbolada de propiedad pública……..147.230 ha. (70 %)  
                  “          “         “          “  particular…..63.098 ha. (30 %)
                                                TOTAL…………….210.328 ha. (100 %)

Distribución de superficies por los antiguos Departamentos Marítimos: Si a las 144.699 ha. de Albacete del cuadro, términos municipales de Yeste, Nerpio, Letur y Elche de La Sierra, sumamos el territorio de Jaén, que vierte al río Segura de los término de Santiago-Pontones y Segura de la Sierra de79.653 ha., resulta un total de 224.342 ha., que restadas de 502.153 ha. , dan como de la cuenca de los ríos Guadalimar y Guadalquivir en Jaén 277.811 Ha.. De lo que se deduce:
   
  Antiguos Departamentos Marítimos    Superficie (ha.)            %
          Cádiz                                          277.811                 55
          Cartagena                                   224.352                  45
    SUMAN                                              502.153        ___   100


0.1.3.-Existencias actuales (estimadas). Posibilidad

En el primer apartado del ANEXO que se une a este artículo, se estiman las Existencias actuales de los Montes de Segura, son las siguientes:

· Numero de pies actual estimado---------------------------- 54.685.280
·Volumen de madera con corteza----------------------------- 14.996.386 m3
·               “       “       “       sin corteza------------------------12.447.000 m3 
·Crecimiento corriente --------------------------------------------- 149.954 m3                  
·       Posibilidad: 199.947 m3 c/c . Sin corteza: 165.956 m3 s/c  


0.2.- Objetivo. Periodos de realización de existencias.
           
Del objetivo de este trabajo da idea el título del mismo: Deforestación por cortas abusivas, incendios y roturaciones. En los apartados siguientes se analizarán las cortas de arbolado realizadas por sucesivas Administraciones (Hacienda, La Marina,…. Patrimonio Forestal del Estado, Explotaciones Forestales de la RENFE, etc.), así como las de los carreteros, madereros y rematantes de subastas; resaltando, las que pueden calificarse como cortas abusivas.
            Las referencias históricas de incendios forestales son escasas en los Montes de Segura, pero en la trilogía de la deforestación española: El hacha, el fuego y el diente del ganado, el segundo y el tercer agente, siempre han estado asociados en dichos montes.
            También analizaremos la deforestación del territorio de los Montes de Segura, por debajo de la cota de 1.000 m.s.n.m., centrada entre la mitad del siglo XIX y primer tercio del XX, para la plantación de olivar. Deforestación que puede calificarse como necesaria, para la creación de la riqueza actual de los pueblos de las Comarcas Olivareras y la permanencia de una población estable.

0.2.1.- Distinción de dos periodos de realización de existencias entre los siglos XVIII y XX

   Las Administraciones citadas más arriba, se fueron sucediendo sucesivamente y su cometido principal, aparte de la conservación y vigilancia de los montes públicos y tutela de los privados, era: la explotación de su arbolado.
            El primer periodo, caracterizado por las cortas de madera realizadas por la Secretaría de Hacienda y La Marina, se comprende entre los años 1733 y 1833. En el primer año, se crea el Real Negociado de Hacienda con sede en Segura de la Sierra, y en segundo, se dictan las Ordenanzas Generales de Montes, que derogan las de La Marina de 1748. Por las que se creó, en el año 1751, la Provincia Marítima de Segura con un Ministerio y Tribunal en Orcera, jurisdicción de unas 900.000 ha. y cinco Subdelegaciones: Segura, Cazorla, Villanueva, Santisteban y Alcaraz.
            En el segundo periodo comprendido entre los años 1833 y 1953, se inician grandes talas de arbolado, por el vacío administrativo creado, al suprimirse en 1836 el Ministerio de Orcera. Vacío administrativo que va llenando lentamente una Administración Forestal a cargo de Ingenieros de Montes, cuyo Cuerpo se crea en 1853, y en años siguientes, los Distritos Forestales. Este periodo se caracteriza por la cantidad de madera demandada para el desarrollo de la red ferroviaria y minería, demanda cubierta principalmente por la madera suministrada de los Montes de Segura.
            El suministro de traviesas para la red ferroviaria se agudiza después de la guerra de 1936 a 1939, fijándose un cupo forzoso de traviesas a madereros que debían entregar todos los años a la RENFE. Empresa que crea en 1942 una división, Explotaciones Forestales, con el fin de garantizar el suministro de traviesas, la mayoría fabricadas con las maderas de los Montes de Segura, tanto públicos como privados. Las cortas del final de este periodo alcanzan  los mayores volúmenes sacados de los Montes de Segura, por el suministro apuntado. Termina este periodo en el año 1953, en el que se inicia la sustitución de traviesas de madera por las de hormigón y disminuye la demanda de madera para los ferrocarriles.


·Primer periodo de realización de existencias: De 1733 a 1833 = 100 años

·Segundo “        “         “        “        “ :         De 1833 a 1953 = 120 años


1.- Material (Fuentes) y Métodos.

       Las fuentes básicas para estimar la realización de existencias en los Montes de Segura, en los dos periodos distinguidos en el apartado anterior, han sido las publicaciones de las que es autor y/o editor el Catedrático de la Universidad de Jaén, Eduardo Araque Jiménez, junto con su equipo de investigadores del Área de Análisis Regional de dicha Universidad. Publicaciones recogidas en la Bibliografía
            Como fuentes complementarias pueden citarse los libros cuyos autores también se recogen en la Bibliografía y son, entre otros: Juan de la Cruz Martínez Ruiz, Emilio de la Cruz Aguilar, Modesto Vigueras González, Vicente Ruiz García, Jesús Cobos de Guzmán y Lechuga, etc. A los que se unen los colaboradores de la Revista: Anales de la Sierra de Segura.
            La metodología seguida para estimar las existencias realizadas, ha sido dividir los dos periodos distinguidos en intervalos de años en las que por referencias históricas, se conocía el destino de las pinadas que navegaban por los ríos, tanto para construcción naval como civil, pertenecientes: a Hacienda, La Marina, Compañías de Ferrocarriles y Mineras, RENFE, etc.. Así como la madera trasportada por vía terrestre para las compañías citadas y suministro de las poblaciones de la Comarca y cercanas de Andalucía, La Mancha y antiguo Reino de Murcia.
            También por referencias históricas se conoce, aunque sin precisión, el número de piezas que integraban las pinadas y la clase de dichas piezas, en rollo y escuadradas, del que puede deducirse, aproximadamente,  el volumen de madera y el número de árboles de la corta.
            En el caso de trasporte por carretería, siglos XVIII, XIX y principios del XX, se ha evaluado la flota de carretas y la carga unitaria típica en volumen y número de piezas, con el fin de estimar el suministro continuado de madera para construcción de las poblaciones citadas más arriba.

2.- Existencias maderables realizadas, numero de pies y volumen de madera, de los Montes de Segura, entre los años 1733 y 1833. Primer periodo.
           
En el año 1733 la Secretaria de Hacienda crea en la villa de Segura de la Sierra, el Real Negociado, que gestiona la corta y conducción de maderas por los ríos Guadalimar-Guadalquivir hasta Sevilla, iniciándose con la 1ª pinada al año siguiente, 1734. Conducciones que se venían haciendo años anteriores hasta Córdoba  y de las que se extraían maderas del río en los pueblos ribereños para su venta.[1] 
            En el año 1751, como se ha dicho, se crea la Provincia Marítima de Segura con un Ministerio y Tribunal en Orcera; y a las conducciones de Hacienda, se unen las de La Marina, cuyas maderas abastecen los Arsenales de La Carraca. En los 74 años del intervalo 1734-1808 no se da continuidad en las conducciones, ya que a partir del año 1765, se alternan las pinadas de Hacienda y La Marina. Por lo anterior, el número de pinadas con destino a Sevilla para seguir camino de La Carraca, se reduce a 53.
Pasada la Guerra de la Independencia y restaurada la monarquía borbónica, hasta el año de 1817  no se renueva el Real Negociado, ahora en Orcera, arrabal de Segura, sede del Tribunal y Ministerio de la Marina. Desde dicho año, la madera de las pinadas es compartida por Hacienda y la Marina, aunque tengan distintos Asentistas cada Organismo.
El trasporte de madera a Cartagena tenía una o dos fases:
a)     Flotación por el río Segura hasta los Almadenes de Calasparra y después en carretería hasta su destino.
b)     Sólo en carretería hasta Cartagena.
En el año 1765 se abre el río Segura para la conducción de maderas, volando los peñascos de paso de la Toba, obstáculo insalvable hasta entonces. Pero hasta el año 1785 no se acondiciona para la conducción de pinadas con destino a Cartagena.
Teniendo en cuenta la investigación realizada en el Archivo General de Simancas  por Amparo López Aranda[2], el número medio de piezas por pinada era de 7.300, si se estima que cada pino cubicaba 1,5 m3 y  de él se sacan dos piezas, los pinos por pinada, serían: 7.300/2 = 3.650. Las piezas para la Marina eran de mayor grosor por las necesidades de construcción naval. De lo que deducimos que de cada pino se sacaba una pieza y que el árbol cubicaría unos 2 m3
Según datos históricos, la flota de carretas para el trasporte de maderas de los Montes de Segura se cifraba de 700 a 800. En el apartado  2 del ANEXO se estima la carga en m3 y número de piezas por carreta según trasporte para construcción naval o civil.  También referencias históricas testimonia, que el trasporte en carretería se  hacía entre los meses de abril y noviembre, para el suministro a las poblaciones de la Comarca y cercanas de Andalucía, La Mancha y antiguo Reino de Murcia.
Por ajuste del texto de este artículo, obviamos los cálculos con los que se estiman las existencias realizadas para el suministro de maderas para construcción naval y civil a Hacienda, Arsenales de La Carraca y Cartagena y pueblos referidos. Existencias que resume el cuadro siguiente.
Río de los Montes de Segura por donde bajaban maderas

2.1.- CUADRO RESUMEN de Existencias realizadas en los Montes de Segura de 1733 a 1833. Comentario.

EXISTENCIAS
REALIZADAS
Intervalo
años
Nº de árboles
cortados
Volumen
m3
Hacienda
1734-08
193.400
290.100
La Marina a La Carraca
1752-05
120.450
240.900
La Marina a Cartagena
1773-05
36.375
72.750
Marina y Hacienda
1808-33                              
40.000
60.000
Carreteros a los pueblos
 del País y cercanos
1810-33
372,000
93.000

SUMAN
762.225
756.750
10% Daños de cortas

76.222
75.675
TOTALES

838.447
832.425

Los 832.425 m3 de volumen de madera estimada, dividido por los 100 años del periodo, suponen 8.324 m3 de corta anual. Si se compara la Posibilidad actual de madera sin corteza de 165.956 m3 con el volumen de corta anual anterior, resulta éste de tan sólo un 5%. Lo mismo pasaría con los árboles cortados, de lo que se deduce, que la Marina, Hacienda y los carreteros para el suministro de madera a los pueblos, no hicieron cortas abusivas,  al menos en el periodo de 1733 a 1833.


3.- Existencias maderables realizadas en los Montes de Segura, entre los años 1833 y 1953. Segundo periodo, distinción de intervalos.

3.1.- Preámbulo necesario.
            
           Trascribimos seguidamente párrafos mutilados de lo que escribía Juan de la Cruz Martínez en sus Memorias del año 1842. Son los siguientes:
            “….Desde la época del establecimiento de la marina en la sierra fecha el encono de los naturales a los pinos y demás árboles que vegetan en este suelo. Este encono es irracional…, confundieron (los vecinos) miserablemente las cosas, y lo que debieran haber atribuido a la viciosa organización del Ministerio de Marina, y a los marcados abusos de sus jefes y dependientes, los atribuyeron a los arbolados, y los miraron como causa de su desventura y desgracias, y de aquí las asombrosas talas, quemas, derribos y demás destrozos causados.”
            Y más adelante continuaba:
            “….Los naturales del partido de Segura no podrían menos de confesar conmigo que en los arbolados tienen su principal riqueza; y que no es justo culpar a un tercero porque ellos no sepan explotarla en propia utilidad,….”
Al tratar de los montes y arbolados en la MEMORIA CUARTA  y en concreto, la Época tercera desde 1836[3] hasta 1842, la comienza así:
“Acéfalo el establecimiento de los montes de Segura, cuando se publicó la Constitución de 1812, quemados los papeles pertenecientes al mismo[4] en el año de 1836, los Ayuntamientos, los particulares, todos se persuadieron que la hora para destruir los montes había sonado, y así fue que las talas y cortas de árboles de aquel año y siguientes son asombrosas, sin exageración”.
Y en párrafo siguiente continua:
“No se crea tampoco que el destrozo de los montes ha tenido un término hasta el día, porque si bien en el año de 1837 se puso al frente de la administración de montes un hombre cuya apología no me permiten hacer los vínculos de sangre….ni tampoco oyeron (el Gobierno) las fundadas comunicaciones del ilustrado administrador de Segura don Pedro Fernando Martínez[5], que sin guardas, sin manos auxiliares, ni nada absolutamente, ha sabido si no cortar el mal de raíz, porque esto era imposible de toda imposibilidad para un hombre solo, por lo menos contenerlo acertada y prudentemente”.
El autor de las Memorias concluye: que si mala fue la Marina, al derogar las Ordenanzas de Segura de 1580 y por el enfrentamiento con los vecinos, a los que trató como esclavos; peor para los montes fue, que se quedaran sin administración o ésta se redujera a partir de 1937 : a un administrador o subdelegado, un perito agrícola, un guarda mayor y doce guardas a sus órdenes. Personal claramente insuficiente para la conservación y vigilancia de más de 300.000 ha. arboladas de aquellos tiempos



3.2.- Distinción de intervalos en el periodo 1833-1953.

            Por las razones que se dan en el apartado: 0.2.1.- Distinción de dos periodos y en concreto, las que justifican este segundo periodo, éste se subdivide en los intervalos siguientes:
·       Intervalo 1833-1893= 60 años, los comprendidos entre las Ordenanzas de 1833 y las primeras Ordenaciones de los Montes de Segura que se inician en 1893.
·       Intervalo 1893-1939= 46 años, en el que el suministro de madera era principalmente para la red de ferrocarriles y secundariamente, para la minería, postes, obras civiles y militares, etc..
·       Intervalo 1939-1953= 14 años, en que  el suministro de madera lo monopoliza Explotaciones Forestales, división de la RENFE.


3.3.- Existencias realizadas en el intervalo 1833-1893

      En este intervalo y en relación con los montes que nos ocupan, se producen dos acontecimientos trascendentes. El primero, la publicación de las leyes desamortizadoras; y el segundo, la creación en 1853 del Cuerpo de Ingenieros de Montes.
La ley de Mendizábal de 1836, solo afectó a los bienes del clero, y la de Madoz de 1855, permitía la venta a particulares de los montes públicos y entre ellos, los de propios y comunes de los pueblos. Venta que limitó el recién creado Cuerpo de Montes, que en pocos años (1859), confecciona La Clasificación General de Montes Públicos. Por la que se exceptúan de la venta los montes de pinos, enebros, sabinas, robles y quejigos, entre otros árboles. Y se clasifican como de dudosa venta los encinares, alcornocales, fresnedas, olmedas, alamedas, tomillares, jarales, etc. etc.. Precisamente la vegetación de los valles y laderas de los Montes de Segura, por bajo de la cota de 1.000 m.s.n.m.. Que  por roturaciones en años sucesivos  pasan a terreno agrícola, los olivares actuales.
Aunque de la deforestación por roturaciones trataremos en otro apartado, adelantamos, que apenas intervino en la realización de existencias maderables, ya que muchos de los árboles cortados y descuajados en las roturaciones, la mayoría encinas, no se aprovecharon como madera, si acaso, de su leña se hacía carbón en el monte.
 Las fuentes consultadas no cuantifican la madera cortada en los pinares de los Montes de Segura, desde 1833 hasta 1870. Año en que se inicia el suministro de madera a los Ferrocarriles del Sur de España y para la minería de Sierra Morena.
El potencial de la flota de unas 700 carretas seguirían suministrando madera a los pueblos del País, cercanos, e incluso lejanos como Úbeda, Baeza, Infantes, Caravaca, Lorca, etc..
Obviamos el cálculo de existencias realizadas en este intervalo por necesidades de ajuste del texto.

3.4.- Existencias realizadas en el intervalo 1893-1939
            
            En 1893 se inician las Ordenaciones de Montes en dos de los mejores, en la Sierra de Cazorla, Navahondona, y en la de Segura, Rió Madera. En el primero se calculaba una oferta de madera anual de 24.000 m3 y en Rio Madera de 6.799 m3 . La finalidad de la ordenación de dichos montes, así como las que le siguieron en otros de ambas sierras, era el suministro de madera para los ferrocarriles de ancho normal y vía estrecha, así como a la minería.
            De la redacción de los proyectos de ordenación de aquellos años, se encargaban Compañías suministradoras de madera para ferrocarriles. Una de ellas, era propiedad de D. Jorge Loring, que establece un aserradero en Menjibar, La Betica, para el suministro de traviesas a la Compañía de Ferrocarriles Andaluces. Aserradero, que después pasa a Unión Resinera Española, hasta su cierre en 1917, que se sustituye por otro en la Estación de Jodar, donde se desembarcan las pinadas que bajaban por el Guadalquivir..
Desde 1893 a 1916, en Mengibar se reciben  1.712. 455 piezas, una media por pinada y año de 75.000 piezas. Aunque alguna, como la que navegaba por dicho río del maderista y Diputado a Cortes, D. Miguel Bañón, es embargada, después de la pertinente denuncia, en el año 1904. La formaban 180.472 piezas[6]. De las cortas de pinos de esta maderada se tratará mas adelante cuado se aborden las cortas abusivas.
Según las fuentes consultadas en esos años se conducen por el río 1.824.802 piezas una media 55.297 piezas/año. La mayoría para ferrocarriles, también para construcción y minería, desarrollada desde mitad del siglo XIX.
Como en el apartado anterior, obviamos el cálculo de existencias realizadas en este intervalo por necesidades de ajuste del texto.


3.5.- Existencias realizadas en el intervalo 1939-1953
            
          En este intervalo la demanda de madera de los Montes de Segura aumenta por dos motivos. El primero, por la necesaria restauración de red ferroviaria, viviendas e infraestructuras, destruidas en la contienda de los años precedentes. Y el segundo, por las nulas importaciones de madera procedentes de Europa durante la segunda guerra mundial y  el bloqueo que siguió al régimen de Franco.
            En el año 1941 se restaura el Patrimonio Forestal del Estado, creado en la 2ª Republica, Organismo autónomo de Ministerio de Agricultura al que pasan de los Montes de Segura los de propiedad estatal y los que se consorcian y adquieren de particulares. Los montes de Utilidad Pública de los Ayuntamientos de las sierras que nos ocupan, los siguen administrando el Distrito Forestal de Jaén, que además controla las cortas de madera en montes particulares expidiendo licencias.
         En este intervalo es destacable por su cuantía las existencias realizadas por Explotaciones Forestales, división de RENFE, así como el cupo forzoso de traviesas, que debían entregar a esta empresa los maderistas y rematantes de las subastas de los montes públicos. También claro está, el suministro de éstos de maderas de construcción y carpintería a centros consumo, por la demanda ya apuntada de la posguerra. Existencias que se resumen en el cuadro siguiente.

 3.6.- CUADRO RESUMEN de Existencias realizadas en los Montes de Segura de 1833 a 1953.

EXISTENCIAS
REALIZADAS
Intervalo
años
Nº de árboles
cortados
Volumen
m3
Suministro a ferrocarriles,
minería y construcción
1833 a
1893
4.864.000
1.216.000
Suministro a ferrocarriles,  construcción y carpintería
1893 a
1939
3.979.736

1.546.840
Suministro a ferrocarriles,  construcción y carpintería
1939 a
1953
4.160.215
2.240.377

SUMAN
13.003.951
5.003.217
10% Daños de cortas

1.300.395
500.322
TOTALES

14.304.346
5.503.539

Zócalo de olivares que limita con el pinar


4.- Deforestación de los Montes de Segura por cortas abusivas, incendios motivados por el pastoreo y roturaciones.

            En el CUADRO DE SUPERFICIES que se recoge en el apartado 0.1., se han desglosado los terrenos forestales en:
·       Superficie Desarbolada a Pastos ----------------------------92.187 ha
·       Superficie Arbolada Productiva ---------------------------- 210.328 ha
SUMAN = TOTAL FORESTAL-----------------302.515 ha

            También en el cuadro se ha distinguido el territorio por usos:
·       Superficie Agrícola:----------------------------------------199.638 ha.
·       Superficie Forestal ----------------------------------------302.515 ha.
SUMAN = TOTAL TERRITORIO----------------------502.153 ha.

En los apartados siguientes relacionaremos tanto la superficie dedicada a pastos, como a la agricultura, con la deforestación, pues la mayor parte de ellas, en tiempos pasados, estaban arboladas. Pero antes, tratemos de otra deforestación, la causada por cortas abusivas.

4.1.- Deforestación por cortas abusivas.

            En los dos periodos distinguidos en la realización de existencias de los Montes de Segura a lo largo de los tres siglos, se ha relacionado los volúmenes de madera sacada y árboles cortados solo con el tiempo, los años en que se realizaron dichas existencias; pero éstas, no se han relacionado con el espacio, la superficie de los montes donde se hicieron las cortas, pues de la intensidad de dichas cortas depende el que puedan calificarse como abusivas.
            En el apartado 3.4., Nota 5, se apuntaba la gran maderada que bajaba por el Guadalquivir, propiedad de D. Miguel Bañón, embargada en el año 1904. Precisamente, por la denuncia que se hizo de las cortas abusivas, que se realizaron años antes, en los montes Poyo Segura y Malezas de Santiago. En el reconocimiento después de las cortas, que realizaron Ingenieros del Distrito Forestal de Jaén, se evaluaron en 34.313 los pies cortados con un volumen de 51.499 m3, lo que supone un volumen medio por pie  de 1,5 m3.
            De los inventarios de los Proyectos de Ordenación se deduce, que árboles con un volumen de 1,5 m3, solo existen por ha. de 15 a 20. Si las cortas realizadas en los montes referidos fueron de 34.313 pies, dividiendo por los pies por ha., unos 17, resulta una superficie de corta de unas 2.000 ha.. Teniendo en cuenta los destrozos que produce la caída de esos grandes árboles de más de 15 m. de altura y que solo se aprovechaba las trozas gruesas, las demás rendimiento en la fabricación de traviesas, el efecto sería como de una corta a hecho o a matarrasa. Por lo que claramente estas cortas han de calificarse como abusivas.
            El procedimiento seguido en Poyo Segura y Malezas de Santiago, enclavados de los montes públicos, se repitió desde la mitad del XIX al primer tercio del XX. Fincas enclavadas el los montes de U. P., preferentemente en los del Estado, ampliaban su superficie siempre de la misma forma, con el acto posesorio de cortar el arbolado abusivamente fuera de sus lindes. Documentación histórica confirma, como caciques serranos, algunos famosos, como los apodados El Rey Genaro y El Cura de Siles, entre otros, se hicieron ricos de la forma descrita.
           A lo anterior se une, lo dicho en el apartado 3.5 al tratar de las existencias realizadas en el intervalo 1939-1953, y que ahora puntualizamos:
Si RENFE saco de los montes del Patrimonio Forestal del Estado unos 50.000 m3 anuales en este intervalo y el cupo forzoso de traviesas supuso otros 90.000 al año, no es descabellado suponer, que el resto hasta 200.000, unos 60.000 m3 anuales se sacaran para madera de construcción y carpintería.
Los 200.000 m3 anuales superan la Posibilidad actual estimada en el ANEXO de 165.956 m3 en 34.044 m3 , de lo que se deduce, que en este intervalo se hicieron cortas abusivas, tanto en montes públicos  como de particulares.

4.2.-Deforestación por incendios motivados por el pastoreo

La superficie actual estimada dedicada a pastos es, como se dice más arriba,  de 92.187 ha., un 30 % de la forestal de 302.505 ha.. Sin duda esta proporción fue menor en tiempos pasados, pero reiterados incendios forestales con cadencia de pocos años en el mismo territorio, fueron abriendo al pastoreo terrenos antes arbolados.
Desde el siglo XV, referencias históricas, citan los Campos de Hernán Pelea como pastadero de verano de la ganadería trashumante. Los Campos, como se conocen en la Sierra de Segura, es una altiplanicie de más 10.000 ha. cuya altitud supera los 1.500 m.s.n.m.. A este pastadero natural apreciado por siglos, se unió en los tres últimos, amplias superficies antes arboladas. A los pastores, los terrenos donde pastan sus ganados, siempre le son escasos y en tiempos pasados, todos llevaban en su zurrón yesca y pedernal, con lo que provocaban incendios forestales. Debajo de los pinos el pasto era escaso y no comparable al que vegetaba en terrenos abiertos.
A los pastores del País y trashumantes provocadores de incendios, en el siglo XVIII, como dice Juan de la Cruz Martínez, se unió: “el encono de los naturales a los pinos….., todos se persuadieron que la hora para destruir los montes había sonado y así fue que las talas y cortas de árboles de aquel año y siguientes son asombrosas, sin exageración”.  Pero si a las talas y cortas de árboles, sigue el fuego con cadencia de pocos años, los suficientes para que en el caso de los pinos estos vuelvan a tener piñas, como pasó, la vegetación arbórea da paso a la herbácea y matorral, la que siempre  históricamente pastores y ganaderos querían y quieren ampliar.
Por lo anterior, no es descabellado estimar que un 50 % de las 92.187 ha. actuales, es decir, de 40.000 a 50.000 has., fueran deforestadas en periodo de años que comprende este trabajo para ampliación de pastaderos.

4,3.- Deforestación causada por roturaciones.

El zócalo de olivares que bordea los pinares del limite norte del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas, por debajo de la cota de 1.000 a.s.n.m., zócalo que a mediados del siglo XIX no existía. La mayor parte de este territorio, aquel que no se dedicaba al cultivo de cereal, aunque la siembra de centeno llegaba hasta las cumbres, estaba ocupado por monte abierto de encinas, dehesas, pinos carrascos y matorral de lentisco, coscoja, romero, etc..  Este territorio se dedicaba preferentemente al pastoreo de vacas, ovejas y cabras, así como al aprovechamiento de leña y carbón, combustible tan necesario en aquellos tiempos y única fuente de energía.
En las Relaciones Topográficas de Felipe II, así como en el Catastro de Ensenada de mediados del siglo XVIII, se citan los cultivos de los pueblos de la Sierra de Segura, en ninguno de ellos se mencionan los olivos. Si se hace constar, que el vino se trae de La Mancha y el aceite de Andalucía. Que para los serranos comenzaba: de Beas de Segura para abajo.
Aprovechamos la referencia a Beas, para cifrar la extensión de terrenos puestos en cultivo con la plantación de olivos. El término municipal de Beas, que hoy comparte el Arroyo de Ojanco, es de 21.569 ha. De ellas actualmente ocupan los pinares del monte de U. P. incluido en el Parque Natural, Fuente Pinilla, 1.840 ha., un 9 % del término municipal. Si del 91 % restante, se estiman los cultivos de regadío y secano, el monte de Vacayo y tierras improductivas en el 6 %; se deduce, que un 85 %  del término, unas 18.000 ha. ocupan los olivares.
En otros pueblos cuyos términos se incluyen en el zócalo de olivares pasaría lo mismo que en Beas, aunque más atenuado. De lo que puede deducirse, que si de la superficie agrícola estimada de 199.638 ha., se deduce la perteneciente a Albacete de 54.184, que apenas tiene olivar, en la restante de 145.454 ha. la mayoría serían olivares, los del zócalo referido al principio.
Por lo anterior se puede estimar, que la corta de arbolado y su descuaje, sobre todo de encinas y quema consiguiente de los restos leñosos, que conllevaba el proceso de roturación, supondría más de 100.000 ha. deforestadas. Deforestación, que como se decía en el apartado Objetivo, puede calificarse como necesaria, para la creación de la riqueza actual de los pueblos de las Comarcas y la permanencia de una población estable.

ANEXO

1.- Estimación de las Existencias actuales de los Montes de Segura. Posibilidad
            Si se toma como representativo de dichos montes el mayor de ellos, Navahondona. Según los datos de la 6ª Revisión de la Ordenación, vigente desde 1999 a 2010, resulta:
            SUPERFICIE DE NAVAHONDONA:
·       a) Superficie total (forestal)……………...……16.072 ha.
·       b) Superficie arbolada (productiva)………….11.062 ha. (69 % s/a)
EXISTENCIAS NAVAHONDONA  :
·       Nº de pies no métricos………………1.673.878--Por ha.: 151
·       Nº de pies métricos…………………..1.921.792-- Por ha.: 173
·       Total Nº de pies…....................3.595.670-- Por ha.: 325
·      Volumen con corteza (Vc/c)…………986.044 m3 Por ha.: 89 m3
·     Crecimiento corriente: 0,01x986.044= 9860 m3 Por ha.:0, 89 m3

1.1.- Estimación del volumen en rollo sin corteza.

Considerando que las existencias anteriores son de pinos exclusivamente y que las integran solo las especies de salgareño (P. nigra) en 2/3 de la masa y 1/3 de negral (P. pinaster). Estimando el % de volumen de corteza en un 15 y un 20 respectivamente, el volumen medio de corteza de la masa sería: 2/3x0,15 + 1/3x0,20 = 0,17, un 17% de volumen de corteza. Luego el volumen de madera sin corteza (Vs/c) se obtendría multiplicando el volumen con corteza(Vc/c)  por 0,83.


1.2 Estimación de existencias actuales de los Montes de Segura

 Si para el conjunto de los Montes de Segura, se toma como superficie arbolada la del cuadro, estimada en 210.328 ha., y el 80% de los valores anteriores por ha. del monte Navahondona, teniendo en cuenta que dicho monte es de los mejores poblados y por tanto de los más productivos, las existencias serían:
 ESTIMACIÓN DE EXISTENCIAS DE LOS MONTES DE SEGURA
·   Nº de pies de los Montes de Segura: 210.328x260 = 54.685.280
·   Volumen con corteza (Vc/c)   “       : 210.328x71,3 = 14.996.386 m3
·      “        sin      “     (Vs/c). 0,83x 14.996.386     =  12.447.000 m3 Crecimiento corriente: 0,01 x 14.996.386------------ = 149.954 m3 


1.3.- Posibilidad actual de los Montes de Segura

Si a los valores anteriores se aplica la fórmula de la Posibilidad: P = E/T + Cc/2, en la que E son las Existencias, T el Turno de 120 años, y Cc el Crecimiento corriente, resulta:
  • Posibilidad:14.996.386/120+149.954/2=199.947 m3 Por ha.:0,95 m3 c/c 
  • Posibilidad sin corteza: 0,83x199.947= 165.956 m3 “ “ : 0,79 m3 s/c 


2.- Clasificación de piezas de madera en rollo y escuadradas para el trasporte por flotación y terrestre. Número de piezas por metro cúbico y por carreta.

MADERA EN ROLLO (Diámetro al centro de la pieza)
Clase de pieza
Longitud
 metros
Diámetro
centímetros
Volumen
metro cúbico
Nº de piezas por
m. cúbico sin corteza
Rollizo
6
12
0,07
14
Poste
9
15
0.159
6
Rollo
6
20
0,188
5
Rollo
9
20
0,283
3.5
Rollo
6
30
0,424
2,4
Rollo
9
30
0,636
1.6
Rollo
6
40 (*)
0,754
1,3
(*) Las piezas con diámetro superior a 40 cm. se labraban con hacha en cargadero o escuadraban con sierra manual o en aserraderos volantes o fijos.

MADERA ESCUADRADA
Clase de pieza
Dimensiones
Volumen
Pieza m3
Volumen
Rollo m3
Nº de piezas por
 m. cúbico sin corteza
Traviesa
2,80x0,24x0,14
0.094
0,14
7
Viga
6x0,30x0,30
0,54
0,9
1
Viga
9x0,30x0,30
0,81
1,35
0,7
Viga
6x0,40x0,40
0,96
1,6
0.6
Piezas especiales
9x0,40x0,40
1,44
2,4
0,4
“           “
12x0,40x0,40
1,92
3,2
0.3


3.1.-Número de piezas por carreta para construcción naval
           
       Según datos de las pinadas que bajaban por el río Segura, una de ellas la formaban 1.200 pinos, que desde los Almadenes de Calasparra,  fueron trasladados a Cartagena en 292 carretas. De lo que se deduce, que cada carreta cargaba unos 4 pinos, que con un volumen de 1,5 m3 cada uno, resulta una carga por carreta de 6 m3, lo que supone a 2 piezas por m3, una carga unitaria de 12 piezas útiles para construcción naval y la corta de 4 pinos como se ha dicho.


3.2. Número de piezas por carreta para construcción civil

            Si por carreta se baja la carga anterior a 5 m3, en la carga típica de madera para construcción, sin duda una partida sería de rollizos, utilizados en las cubiertas de viviendas y forjados. Si se estima en 1 m3  el volumen de los rollizos, estos serian 14. Los 4 m3 restante podrían ser 4 vigas  de 6x0,30x0,30, que suponen de madera en rollo 6,6 m3, unos 6 pinos, que sumados a los rollizos supone que para cargar una carreta eran necesario cortar 20 pinos.

3.3.-Coeficiente de conversión de madera en rollo a escuadrada.

·       Labrada  o serrada a  mano----------0,65
·       Serrada a máquina---------------------0,60



BIBLIOGRAFÍA

-ARAQUE JIMÉNEZ E. «Conducciones fluviales de madera desde las Sierras de Segura y Cazorla (1894-1949)». Cuadernos geográficos de la Universidad de Granada, ISSN 0210-5462, Nº 40, 2007, pags. 81-105.
-ARAQUE JIMÉNEZ E. «Escritos Forestales sobre las Sierras de Segura y Cazorla».  Diputación de Jaén-1996.
-ARAQUE JIMÉNEZ E. Intervención de Explotaciones Forestales de RENFE en las Sierras de Segura y Cazorla. (Aprovechamientos madereros en los montes jiienenses—siglos XVIII-XX--Universidad de Jaén-2012)
-COBO DE GUZMÁN Y LECHUGA J. Estudio sobre las Ordenanzas de Montes de 1748 y del expediente sobre el Régimen y Administración de los Montes de Segura de la Sierra y de su Provincia Marítima 1811 (Caja de Jaén—Ediciones Gavia)
-CRUZ AGUILAR de la E. «La Provincia Marítima de Segura de la Sierra». Boletín del Instituto de de Estudios Giennenses, ISSN 0561-3590, Nº 107, 1981- pags. 51-84
.-LOPEZ ARANDA Mª. A. Maderas del Rey. Aprovechamientos madereros en la Provincia Marítima de Segura de la Sierra   (Aprovechamientos madereros en los montes jiienenses—siglos XVIII-XX--Universidad de Jaén-2012)
-MARTÍNEZ JUAN DE LA CRUZ. «Memorias sobre el Partido Judicial de Segura de la Sierra». BAEZA, Imprenta de D. F. Moreno-1842-. Edición Facsimil Juan Pedro Cano Munera-ORCERA (Jaén)-1991-.
-MARTÍNEZ RUIZ E. « TRES SIERRAS TRES CULTURAS». Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (M.A.P.A.). Primer premio de Ciencias Sociales. Año 1995.
-RUIZ GARCÍA V. De Segura a Trafalgar (Editorial El Olivo)
-VIGUERAS GONZÁLEZ M. « El transporte de madera por flotación y carretería, desde los bosques de Sierra Segura hasta Sevilla y los arsenales de La Carraca (Cádiz) y Cartagena, durante los siglos XVIII y XIX (1734-1833)». Ente Público Puertos del Estado, 2002.

 NOTAS



[1] Como confirma documentación histórica, en el Califato de Córdoba ya se hacían conducciones por el Guadalquivir y sus afluentes.
[2] Recogida en el libro: Aprovechamientos Madereros en los montes jiennenses (siglos XVIII-XX)
[3] Año en que desaparece el Ministerio y Tribunal de la Marina en Orcera, a pesar que en 1833 se publicaron las Ordenanzas Generales de Montes, que derogaban definitivamente las de la Marina de 1748. Éstas, también fueron derogadas años antes, con las Cortes de Cádiz en 1812 y en 1820, en el que se inicia el Trienio Liberal
[4] En el año 1836,  una pandilla de carlista al mando de un tal Peñuelas, queman en la plaza de Orcera los archivos que se guardaban en el Casarón de la Marina.
[5] Antecesor del autor de este artículo.
[6] El periódico de Jaén La Patria, sigue las peripecias de D. Miguel Bañón en un reportaje que titula El Panamá de los Pinos, origen de la denuncia por la que se embarga la maderada, de más de 300.000 piezas, contando las que se sacan del río antes del embargo. Este episodio se recoge en el libro de Eduardo Araque, Escritos Forestales.